miércoles, 9 de julio de 2014

XXV

Casi se podía ver el humo salir de su cabeza, como en un complejo engranaje viejo y oxidado que quiere ponerse en marcha. Acostumbrado con mucho al gris, pareció intuir un leve atisbo de color.

Y por fin al día siguiente amaneció feliz, lloroso, con el hambre y la inquietud de quien acaba de arrancarse una tortuosa venda de los ojos.

martes, 8 de julio de 2014

XVII


... y todos quedaron atónitos, contemplando cómo aquel joven se subía a lo más alto de la aldea, enarbolando un pedazo de tela desteñida y deshilachada, sin saber nadie qué se proponía.

Amarró la improvisada bandera como pudo. Bajó raudo, a trompicones, y tras enviar una cómplice mirada al grupo con una minúscula sonrisa, se escabulló por donde vino.