viernes, 11 de marzo de 2011

Sin miedo (escénico)

Sólo hace unas escasas horas que el Gran Teatro de Cáceres ha ofrecido la segunda jornada del espectáculo de monólogos denominado “Cáceres??? Como para tomárselo a broma!!!” en el que todos los jueves del presente mes de marzo participan diversos personajes de distintos sectores sociales de la ciudad que durante unos minutos repasan, en clave de humor, la actualidad cotidiana de la capital cacereña.


Más que las historias en sí, algunas de las cuales me han parecido divertidísimas y en las que no he parado de reír, vaya mi admiración por estas personas que están siendo capaces de subirse a un escenario delante de una sala abarrotada y simplemente contar algo.

Como dice un amigo, creo que con bastante razón, son las ganas de demostrar que Cáceres no está muerto, y que con poca infraestructura y probablemente muchas ganas y esfuerzo, se pueden hacer grandes cosas.

Mis felicitaciones a los responsables de Avuelapluma, organizadores del evento, que se lo han currado. Y al que todavía no lo haya visto, que se pase, que todavía habrá monólogos durante tres semanas más.

martes, 8 de marzo de 2011

110 narices (o ideas al aire)

La reciente reforma del Gobierno que todos conocemos de rebajar la velocidad máxima de 120 km/h a 110 en autovías y autopistas del Estado, tanto de titularidad pública como privada, tiene como idea fundamental fomentar el ahorro de petróleo debido al aumento de los precios que está experimentando el barril de referencia por efecto de los sucesos en los países del norte de África.


Si el motivo radica en una posible futura escasez de crudo, no quedará más remedio que callarse y aceptar la medida, pero no me cuadra todo esto cuando se empieza a difundir que todo son ventajas.

Por ejemplo, nos dicen a los ciudadanos que así ahorramos en época de crisis. Es curioso que ahora nos obliguen (otra vez) a hacerlo, después de haber subido no sé cuántos impuestos. Todos sabemos que si vamos un poco más despacio en la carretera los vehículos consumen algo menos, y eso debe quedar a elección de cada uno, ya que se debe comparar el coste económico que realmente se produce con el del viajero, en el que valoramos su tiempo y comodidad (este tiene un nombre, pero ahora mismo no lo recuerdo).

Otra consecuencia lógica de la reducción del límite de velocidad pasa por la disminución de accidentes, y especialmente los que tienen víctimas mortales. ¿Está justificado que por salvar 50, 10 o 1 vida se haga esta modificación? Es un asunto que podría debatirse, pero que pierde toda su fuerza cuando esta situación es temporal, con fecha de caducidad. En verano volveremos a la normalidad, y se cambiarán las señales de nuevo.

¿Tiene esta medida afán recaudatorio? También es otro asunto del que se puede discutir largo y tendido, y seguramente no nos pongamos de acuerdo. A mi siempre me ha parecido lícito que haya sanciones económicas por el incumplimiento de las leyes de tráfico. Es de perogrullo, pero muchas veces no nos damos cuenta de que manejamos máquinas capaces de matar, y a veces pienso que el hombre (y/o la hembra, no se me ofendan) sólo aprende a base de prohibiciones y multas. Otro caso, en el que sí discrepo, es el de la norma que se sanciona*, pero una vez que está aprobada, si la Administración tiene ingresos extra por nuestro incumplimiento, no me parece mal.

¿Por qué se han utilizado distintas formas de modificar las señales? En algunas CCAA han cambiado la señal entera, en otras, han puesto una pegatina o un imán con la leyenda 110, o también se ha tapado solamente el 2 por un 1. ¿Esto no lo asume el Estado? Pues la solución debería ser la misma en todo el territorio, creo yo, es algo que no entiendo.

Por cierto, según las actuales leyes, El Gobierno tiene potestad para reducir los límites de velocidad siempre por causas de seguridad, cosa que no sucede en este caso, y por lo que deberían haber modificado primero dicha Ley para poder hacerlo por los motivos actuales.

Y una última de regalo que no viene a cuento: ahora que todos probablemente tengamos nuestras casas llenas de lámparas de bajo consumo, que sepáis que contienen un gas de mercurio que pese a su escasa cantidad es altamente contaminante.

* en este caso, el ejemplo está bien claro, el límite de velocidad de 110 km/h lo veo absurdo, precisamente en el momento en que la seguridad de los vehículos y las carreteras ha mejorado una barbaridad con respecto a años anteriores. Recuerden que la causa principal de los accidentes son las distracciones, no la velocidad.