Más que las historias en sí, algunas de las cuales me han parecido divertidísimas y en las que no he parado de reír, vaya mi admiración por estas personas que están siendo capaces de subirse a un escenario delante de una sala abarrotada y simplemente contar algo.
Como dice un amigo, creo que con bastante razón, son las ganas de demostrar que Cáceres no está muerto, y que con poca infraestructura y probablemente muchas ganas y esfuerzo, se pueden hacer grandes cosas.
Mis felicitaciones a los responsables de Avuelapluma, organizadores del evento, que se lo han currado. Y al que todavía no lo haya visto, que se pase, que todavía habrá monólogos durante tres semanas más.
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